Septiembre 2001
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¿ QUÉ ES EL ART DÉCO ?
Rodrigo Ledesma Gómez*

Universidad de Monterrey

[ primera parte ]

Palais Stoclef
Palais Stoclet (1905-1911). Joseph Hoffmann (1870- 1956)


París 1925: EXPOSITION INTERNATIONALE DES ARTS DECORATIFS ET INDUSTRIELS MODERNES.


En Francia, desde 1912, se había planeado una exposición internacional que se iniciara en 1915 con el fin de exponer los productos franceses salidos de las casas de diseño, así como invitar a los países europeos a que mostrasen sus adelantes en materia de diseño y decoración. Sin embargo, el advenimiento de los conflictos que desataron la I Guerra Mundial impidieron que esta exposición se llevara a cabo.

Una vez terminada la guerra, en 1918, se anunció que dicha exposición se celebraría en 1922, mas los problemas financieros y la reconstrucción económica hicieron que la exposición se celebrara hasta 1925.

Para ubicar esta magna muestra se pensó que el Grand Palais sería el lugar ideal para su exhibición dada su amplitud de 33,000 metros cuadrados, pero realmente fueron 220,000 metros cuadrados en un pabellón en donde participaron 21 países, incluyendo colonias francesas.

El director arquitectónico fue Charles Plumet y para la arquitectura de paisaje Louis Bonnier, mientras que para acondicionar el Grand Palais estuvo al frente Charles Letrosne. Varias puertas de acceso había en el pabellón, pero a juicio de Xavier Esqueda "las más sobresalientes fueron la Puerta de la Concordia, diseñada por el arquitecto Pierre Patout, con una estatua en el centro realizada por Déjean y con bajo relieves de Joel y Jean Martel. La puerta de Orsay diseñada por Louis Boileau con un enorme panel a manera de cartel de gran efectivismo pintado por Louis Voguet. La puerta de honor fue diseñada por Henry Favier y A. Ventre; las rejas siguieron los diseños de Edgar Brandt con el consabido motivo de una fuente estilizada".1 La Puerta de Honor, o la Porte dHonneur, fue la entrada principal, en donde destacaban en especial dos elementos: las fuentes congeladas trabajadas en vidrío por René Lalique (1860-1945) en forma piramidal, dando más bien la idea de una gran columna con todo y capitel, y el gran arco triunfal de la reja de Edgard Brandt (1880-1960) compuesta por líneas curvas de diversos grosores que mostraban elementos vegetales. Esta puerta, con sus diseños téctonicos y geométricos de páneles, esculturas, rejerías y fuentes darÌan un sello característico al Art Déco.

Para conectar el pabellón con el otro lado del río Sena, el puente Alejandro III, que había sido inaugurado en la exposición de 1900, fue investido de nuevos diseños hechos por Mauurice Dufrene (1876-1955) para boutiques individuales, entre las que destacaban las de Sonia Delunay, Rene Lalique, Jacques Heim y Gilbert Gireau. El puente parecía salido de una fantasía o de un cuento de hadas, pues la iluminación que recibÌa en diversos colores asemejaba piedras preciosas de gran tamaño.


A los lados del puente pequeñas embarcaciones flotantes funcionaban como elegantes restaurantes, mientras que Paul Poiriet (1879-1944) en tres barcos montó su Ateleier Martine, con atractivos y lujosos interíores.

Y no podía faltar el símbolo de la ciudad de París, la torre Eiffel, en la cual se montaron juegos de luces que formaban círculos, formas geométricas, estrellas, cometas y hasta un zodiaco, publicitando la marca de automóviles Citroén.

La invitación hecha a la magna exposición llevaba como fin que se mostrara los adelantos en materia de artículos de decoración como de productos industriales, pero ante la incompatibilidad de presentar trabajos en conjunto entre industrias y talleres de decoración, muchos productos expuestos, así como el diseño y construcción de pabellones dio como producto la exaltación de artistas que se coronaron como grandes exponentes del Art Déco.

Los cuatro almacenes más importantes de París hicieron gala con sus pabellones colocados en cada esquina del pabellón general: Studium del Louvre, Primavera de Au Printemps, La Maitrise de Galerías Lafayette y Pomone de Au Bon Marche. Estos pabellones exhibieron "lo más depurado del diseño art deco, que aunque en arquitectura no aportaron ninguna novedad, la suntuosidad de su decoración y el uso de nuevos materiales fue un punto clave para lo que ahÌ en adelante sería la base para la creación de este particular estilo". 2

Debido a la importancia de estos pabellones en su toque distintivo considerado ya como Art Déco, como lo señala Xavier Esqueda, y a la fuerte influencia que provocaron sus diseños, haremos una breve descripción de cada uno de ellos.

El pabellón Studium de los almacenes Louvre fue un diseño de Albert Laprade (1883-1978) con planta poligonal de siete lados. Compuesto por dos plantas, en la primera, tanto la puerta de acceso como los vanos de las ventanas, presentan estrías lineales que se van conformando hacia dentro, dando un efecto de movimiento; obviamente los diseños son geométricos. En la segunda planta se abre una terraza con jardineras, que entre columnas cuadradas y pareadas resguardan grandes macetones. El conjunto se remata por una linternilla octagonal en cuyo tambor y en cada cara aparecen tres ventanas cuadradas. Tanto en la terraza como en la linternilla, aleros salientes recubren las techumbres.

El pabellón de Au Printemps llevó el nombre de Primavera y su diseño fue concebido por Henri Sauvage (1873-1932) y Georges Wybo. La planta era circular cubierta con una cúpula, la cual estaba decorada en su exteríor con una simulación de piedras incrustadas y líneas que formaban una especie de caminos ascendentes que desembocaban en pequeÒos vanos elÌpticos. En la entrada dos enormes columnas estriadas remataban con una especie de capitel que funcionaba a la vez como jardinera circular, y entre las dos columnas, una techumbre circular a manera de celosÌa permitÌa el paso de la luz. Un efecto de fuerza dinámica fue concebido en este pabellón.

La Maitrise fue el nombre que recibió el pabellón de los almacenes Lafayette, el cual se hizo merecedor al primer lugar entre los cuatro pabellones de las tiendas. Diseñado en su arquitectura por Joseph Iriart, Georges Tribout y George Beau, el interíor fue decorado por el director de la tienda Maurice Dufrene (1876-1955). También de planta poligonal, destacaba la parte central por tener más altura. Pero la decoración a base de estrías en cuatro tectónicas columnas circulares y en las jambas de la entrada, así como el enorme vitral que daba la idea de luz irradiada y que conectaba a la escalinata con el interíor, le dio a este pabellón un denso sentido decorativo geométrico, aunado a la disposición de rectángulo, cuadrado, círculo en su construcción.

Los almacenes Au Bon Marché presentaron su pabellón Pomone con el diseño arquitectónico de Louis-Hippolyte Boileau (1898-1948) y el interíor de Paul Follot( 1877-1941). Una intersección de tres cubos forman el primer cuerpo del edificio. En la fachada, la puerta de acceso está realizada como un gran vitral que se dispone con formas curvas, líneas oblicuas y vidríos de diversos colores, asemejando un gran caleidoscopio; a los lados de la puerta habían tres prismas en forma empinada y con decorados ascendentes dentro de un rectángulo. Las escaleras presentan líneas verticales y horizontales. En el friso del remate del primer cuerpo caen unos pequeños triángulos dobles con un sentido de armonía que se contraponen a la decoración arrÌtmica de la superficie de todo el primer cuerpo. El segundo cuerpo es un poliedro octagonal de menor tamaño que emerge espontáneamente del resto del edificio; las caras ochavadas se oponen a las esquinas angulosas del primer edifico, dando así un efecto de movilidad.

Todo el pabellón Pomone es un conjunto de armonías geométricas y asimetrías decorativas, que en su totalidad conciertan un compendio del Art Déco de la exposición, de Francia y del estilo en general.

La exposición del 25 fue una apoteosis de la muestra de productos y pabellones. Para el objeto de nuestro estudio es la arquitectura Art Déco lo que nos interesa principalmente, por lo tanto haremos una descripción de otros importantes pabellones con el fin de resaltar los elementos constitutivos que contribuyeron a la formación del Déco.

El Pabellón de Turismo era un centro de información y bancario que se encontraba enfrente a la Puerta de Honor. Fue diseñado por el arquitecto Robert Mallet-Stevens (1886-1945) y se caracterizó por tener poca decoración y resaltar la funcionalidad de la arquitectura. Contaba con un reloj en forma de cruz y con unos paneles con relieves obra de Jean y Jˆel Martel (1896-1966); un diseño cubista en las ventanas afirmaba la contemporaneidad de la glamorosa exposición.

Para mostrar el camino conservador, pero a la vez la finura, distinción y donaire del gusto francés Emile-Jacques Ruhlmann (1879-1933) organizó el pabellón La Casa de Un Rico Colecccionista, (LHotel du Collectionneur), en el cual también incluyó su mobiliarío, que consistió en la fantasía extrema de las piezas que un coleccionista pudiera tener. El diseño como tal se debió a Pierre Patout y "contenía esculturas de Joseph Bernard, Antoine Bourdelle, Le Bougeois, Temporal, Pisson, Hairon, Janiot, Déjean, Focault, Despiau y Pompon, la decoración del mismo Ruhlmann con la colaboración de Francis Jourdain, Léon Jallot y Henri Rapin, plata de Jean Puiforcat, herrerÌa por Edgard Brandt, cerámicas por Lenoble, Mayodon y Decour, lacas por Dunand, cristal y vidrío por Décorchemont y pintura de artistas como Jean Dupas, Robert Bonfils y Gustauve Jaulmes". 3 Aunque todos estos artistas trabajaban sus propios diseños, en este pabellón se unen para conjuntar no un estilo, sino la idea de lo que podría ser una mansión casi exótica, pero de "buen gusto". Los objetos salidos de los "ateliers", únicos y exclusivos ahÌ presentados se convirtieron como tales en obras de Art Déco. En la arquitectura del pabellón un medio cilindro con vanos rectangulares está acompañado de tres niveles ascensionales lo cual remite ya sea a la arquitectura mesopotámica de los zigurats o bien, a la arquitectura mesoamericana. Escaso de decoración exteríor, en el remate del medio cilindro tres paneles en bajo relieve de Joseph Bernard (1866-1931) representan escenas de mujeres en movimiento donde hay una fuerte referencia a la plástica helénica. Al frente un grupo escultórico de tres mujeres semidesnudas de anatomías robustas, las cuales descansan en un base cuadrada, es obra de Jules Jeanniot y también refiere al mundo mediterráneo. El profundo impacto de este pabellón provocó que "los críticos coincidieran en señalar el palacio del Coleccionista, de Ruhlmann, como el acontecimiento más espectacular de la Exposición".4


Casa: Rue Franklyn, 25 Bis.París, Francia. Arq. August Perret. 1903. Fotografía Rodrigo Ledesma ©


Como la gran exposición se presentó en París era obvio que los franceses quisieran exponer un pabellón que sirviera de modelo de una sede diplomática del galo país, más aún siendo una nación con un fuerte colonialismo. La Societé des Artistes Décorateurs fue la encargada de trabajar la Embajada Francesa, en la cual artistas tanto de la sociedad como ajenos participaron en todos los campos del diseño para la decoración del interior. Veinticinco habitaciones fueron engalanadas por grandes maestros de la época, que se convertirán de la misma manera en renombrados artistas del Déco: Maurice Dufrene, Jean Dunand (1877-1942), André Groult (1884-1967), Pierre Chareau (1883-1959), Paul Follot.

En todos los pabellones franceses se exhibía con lujo y exaltación los diseños tanto de talleres como de tiendas, muchas de ellas relacionadas con la elite de la Belle Epoque. El pabellón de René Lalique, además de mostrar sus objetos, presumía su iluminada fuente de cristal, mientras que el pabellón de La Elégance, refinado como su nombre, se ennoblecÌa aún más con los textiles de los destacados Bianchini y Rodelier y con los exóticos muebles de Armand-Albert Rateau. "Los pabellones de fabricantes eminentes como Baccarat, Christofle, Luce y Sevres expusieron también lo último en diseño moderno".5

Muchos países ofrecieron sus muestras a través de sus pabellones. Bélgica, Holanda, Inglaterra, Italia, España, Austria, Suecia, Dinamarca, Checoslovaquia. Uno de los que llamó la atención de los franceses, entre otros, fue el pabellón de Polonia titulado Republique Polonaise, cuya arquitectura fue hecha por Joseph Czajkowski (1872-1947). La reja de entrada la componían formas vegetales geométricas. En el dintel de la puerta letras estilizadas titulaban el pabellón y un tímpano triangular se encontraba decorado con relieves geométricos y angulosos que daban la idea de un medio sol irradiando vibrantes rayos luminosos. En el friso que recorre el remate de la barda, un zigzag en relieve daba la idea de movimiento. Entre la puerta de acceso y el interíor se ubicaba un pequeño patio en el cual estaba una escultura de una mujer desnuda, parecida a las mujeres de Jeanniot del pabellón de Un Rico Coleccionista. Una torre en hierro se elevaba escalonadamente en ritmo con las decoraciones de la puerta de acceso.

El pabellón soviético de Konstantin Melnikov (1890-1974) causó revuelo, pues carente de decoración alguna, era una verdadera muestra de los anhelos de vanguardia y modernidad de la recién formada U.R.S.S. Grandes ventanales cuadriculados en una edificación geométrica y una escalera al aire libre colocada en la parte lateral, equilibraba el peso con unas estructuras entrecruzadas en forma de equis. La aventura técnica de este pabellón, además de obtener un Grand Prix, iba en avanzada a los tiempos venideros del estilo internacional. Vittorío De Feo en su libro La arquitectura en la U.R.S.S. 1917-1936 comenta sobre el pabellón soviético: "Obra de Mélnikov, del grupo Asnova, la pequeÒa construcción provisional evita toda retórica. Resulta perfectamente conseguida la intención de transformar en movimiento la estaticidad espacial y romper el volumen en perspectivas inesperadas; a ello contribuyen el juego de las escaleras, la ligera estructura de madera, puesta sinceramente de manifiesto, y los colores puros.
La construcción prueba no sólo la capacidad del arquitecto, sino también una mayor madurez general, una cristalización de las ideas de grupo, lejos ya del simplismo y de los esquemas retóricos originaríos".
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El pabellón del Espirit Nouveau de Le Corbusier (1887-1965) y Amédée Ozenfat (1886-1966) sería la antítesis de los resultados de la Exposición: la decoración. Yendo más lejos que el pabellón soviético, el de Le Corbusier proponía explícitamente la negación a utilizar cualquier adorno superfluo, proponiendo sus "máquinas para vivir" en un sentido de poder construir casas en serie, con los avances tecnológicos de la época y a la manera de los nuevos productos industriales en serie. El purismo y la desnudez decorativa son las proposiciones de Le Corbusier con su pabellón. En sus propias palabras afirmó. "Nuestro pabellón contendrá solamente casas estandarizadas creadas por la máquina en fábricas y producidas en serie; objetos verdaderamente del estilo de hoy día".7 Y debido a que su pabellón era para Le Corbusier el símbolo de la más alta modernidad declaró: "Hoy mismo una cosa es segura, 1925 marca un decisivo punto de partida en la batalla entre lo viejo y lo nuevo. Después de 1925 los amantes de las antigüedades virtualmente habrán terminado sus vidas y el esfuerzo productivo industrial estará basado en lo nuevo ".8

La exposición del 25 marcó el punto de arranque para la efervescencia del Art Déco; es decir, que es a partir de dicha exposición cuando la convergencia de casas, tiendas, movimientos, diseñadores, arquitectos y países, mostraron lo que para ellos era lo más avanzado en artes decorativas, que en su conjunto tendieron hacia ciertos elementos, que sin ser comunes entre sí, tenían ciertas coincidencias o similitudes en su origen o aplicación y dieron por resultado lo que más tarde se llamaría como Art Déco.

Para Paul Maenz hubo tres caminos que se dieron como consecuencia del la Exposition Internationales des Arts Décoratifs et Industriels Modernes. …l escribe: "Tres tendencias se disputan la primacía del escenario de las artes ornamentales en <Annés 25>: una clásica y elegante interpretación de la Compagnie de Arts Francais, que representan nombres como Ruhlmann, Lalique o Dufrene; otra, la de los <románticos exotizantes>, sus arabescos y su zizagueante cubismo de salón, lo representan Poiret, Erté, Rateau; por último, los <románticos modernizantes>: Puiforcat, Herbst o Dunand. Ellos rinden culto a una estética constructivista, sin extremarla por supuesto hasta las últimas consecuencias, como hicieran un Ozenfant o un Le Corbusier, pues no indagan su plástica a partir de las condiciones de producción del maquinismo, sino en lo que es su mera apariencia formal".9

Después de la magna exposición del 25, siguieron una ruta itinerante en 1926 de lo más destacado de 1925 y dos exposiciones en París en las cuales los diseños Art Déco continuarán siendo una constante: la Exposición Internacional Colonial de 1931 y la Exposición Internacional de las Artes y las Técnicas de 1937.

La primera mostró objetos de las culturas de los países africanos y asiáticos que pertenecÌan a Francia. Los pabellones se diseñaron con ornamentos de los remotos lugares, así como algunos objetos, los que influenciará al Art Déco con motivos y materiales de la Indochina, África, el Pacífico y América. Exóticos, "primitivos", tribales, incivilizados o autóctonos diseños, conceptos franceses hacia dichas culturas, influenciaron las creaciones de los artistas participantes en la exposición, por lo que el Art Déco se verá nutrido de esos objetos.

La segunda fue nuevamente una muestra de los avances decorativos y técnicos, en donde la relación entre arte y productos industriales seguía el camino ascendente que decaerá con la llegada de la otra gran guerra. Los pabellones, más gigantescos esta vez, continuaban con las influencias del Art Déco y lo aerodinámica hizo su aparición en el macro Palais de l'Air que presagiaba los triunfos técnicos de la aviación militar y comercial. El Palais de Chaillot, con su apacible arquitectura de toques neoclásicos geometrizados, gran tributo al Art Déco, contrastaba con el pabellón español donde se exhibía el Guernica de Picasso muestra de la devastación franquista y nazi.

Por su parte, en el otro lado del Atlántico, la emergente y poderosa nación de los Estados Unidos recibirá las influencias de la muestra del 25 en algunas exposiciones: Century of Progress, celebrada en Chicago en el año de 1933, Golden Gate Exposition de 1939 en San Francisco y la de New York World´s Fair de 1939 en Nueva York.

En la de Chicago, por ejemplo, los elementos geométricos y la fuerza solar estuvieron claramente vistos en el Travel and Transport Building, obra de los arquitectos Daniel Hudson Burnham, William Holabird (miembros de la Escuela de Chicago) y Bennett. En la del puerto de San Francisco, las culturas orientales se hicieron presentes en los diseños, pues precisamente de San Francisco salían las embarcaciones hacia el lejano oriente. Y la de Nueva York, que consagró el estilo aerodinámico, visualizaba el mundo del mañana, en el año en el cual se iniciaba la II Guerra Mundial, con todo el adelanto tecnológico de la época y que se vería posteríormente nutrido por los científicos e intelectuales inmigrantes europeos.

Las exposiciones internacionales fueron el mejor escaparate para lucir y revelar los nuevos productos artísticos, artesanales e industriales que herederos de vanguardias, talleres y centros de producción tanto artística como industrial conformaron aquellos objetos y diseños arquitectónicos que le dieron vida al Art Déco.

[ Ir a la segunda parte: Características del Art Déco ]

*Rodrigo Ledesma Gómez.

Maestro Asociado de Tiempo Completo del Departamento de Humanidades de la Universidad de Monterrey. Historiador del Arte, imparte los cursos de Arte Mexicano Virreinal y Arte Mexicano Moderno.

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