Alfredo Ramos Martínez


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Ramos Martínez

Alfredo Ramos Martínez, Autorretrato,

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ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE LA LABOR PEDAGÓGICA DE ALFREDO RAMOS MARTÍNEZ

“Nadie lo dice ahora, porque el tiempo ha pasado y surgieron diversos intereses, pero el verdadero impulsor de la pintura mexicana contemporánea no fue Diego Rivera, sino Alfredo Ramos Martínez”.

Ramón Alva de la Canal citado por Juan Baights, “Los acaparadores de muros” en

Excélsior, Diorama de Cultura, 4-VI-1978. P.7

“...fundar en Santa Anita, D. F., una escuela de pintura al aire libre llamada pomposamente “Barbizón” era como fundar sobre el río Sena, cerca de París, una Santa Anita con trajineras, pulque, charros, enchiladas, huaraches y cuchilladas. Esto no quiere decir que Ramos Martínez hizo mal; al contrario, era la reacción natural contra la academia ya en completa descomposición”.


José Clemente Orozco, Autobiografía, México, Ed. Era, 1970, P. 40


“Ramos Martínez intentó un mexicanismo que resultó pintoresquismo trivial. Su escuela de pintura al Aire Libre, en la cual se trataba de que la espontaneidad, sin otros antecedentes que los inevitables, se expresara libremente, significó un rompimiento con la tradición que recuerda en cierto modo al Fauvismo”.

Justino Fernández, Arte Moderno y contemporáneo de México, UNAM, P. 235-236

* Los comentarios fueron extraídos del libro Escuelas de Pintura al Aire Libre y Centros Populares de Pintura de Laura González Matute, Colección Artes Plásticas, Serie Investigación y Documentación de las Artes, INBA-SEP, 1987.



DATOS BIOGRÁFICOS DE ALFREDO RAMOS MARTÍNEZ
(Monterrey, N. L. 1871- Los Ángeles, California, 1946)

Alfredo Ramos Martínez fue uno de los artistas más influyentes en el arte del siglo XX en el país, ya que es conocido como “el Padre del Arte Moderno en México” , por su visión renovadora en cuanto a la plástica y a la pedagogía. Como maestro fundó las Escuelas de Pintura al Aire Libre en la Ciudad de México en la primera década del siglo pasado, en las que propuso un arte nacionalista al incluir temas sobre la patria y el pasado prehispánico, aspectos que serían retomados años después por los iniciadores del muralismo mexicano: Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.

La trayectoria artística de este ilustre regiomontano se inicia siendo apenas un niño, entre los 10 y los 12 años, consiguió una beca para estudiar en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Posteriormente, en 1899, obtuvo otra para estudiar en Francia, donde ganó reputación en los críticos europeos y mexicanos quién ya era considerado “el pintor de las melancolías” por el escritor nicaragüense Rubén Darío, fundador del Modernismo, movimiento literario de gran influencia en el mundo.

Los méritos como pintor le fueron reconocidos a Ramos Martínez en 1908 cuando expuso en el Salón de Otoño de París, Francia, uno de los más reconocidos en su época, la pintura La Primavera, considerada como una de sus obras principales.

En 1909 regresó a México y dos años después fue subdirector de la Academia Nacional de Bellas Artes y en 1913, fue nombrado director de la misma. En estos años, fundó las Escuelas de Pintura al Aire Libre en Santa Anita la Ciudad de México, que se consolidaron surgiendo otras dentro de la ciudad y en zonas aledañas.

Durante los años 20, realizó exposiciones en la Ciudad de México, París, Berlín y Madrid, recibiendo comentarios favorables, acontecimiento que llamó la atención hacia su sistema de enseñanza. Sin embargo, por cuestiones políticas y la enfermedad de su hija, a principios de la década de los 30 tuvo que trasladarse a Los Ángeles, California, donde su pintura nacionalista cobró gran interés entre varias personalidades que lo contrataron para que les realizara obras de arte.

En 1942, regresó por última ocasión a la Ciudad de México, donde pintó murales en la Escuela Nacional de Maestros, hoy desaparecidos; y en 1945 visitó Monterrey, su ciudad natal, donde presentó sus obras y las de sus alumnos.

Su estancia en los Estados Unidos en la última etapa de su vida fue fructífera, ya que expuso en dos ocasiones de manera individual, tanto en Nueva York como Los Ángeles. Además realizó murales en capillas, hoteles y domicilios particulares. En 1946, realizó su última exposición en San Diego y empezó a trabajar en los murales de Scripps College, en Claremont, pero los dejó inconclusos al morir de un paro cardíaco, con lo que la pintura contemporánea mexicana perdió a uno de sus propulsores, cuyo sistema pedagógico de las Escuelas de Pintura al Aire Libre dejó grandes transformaciones en las artes plásticas.

Fuente:Centro de la Artes de Nuevo León.

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