Schwitters, Merz picture with Rainbow, 1939. Oleo, madera y madera contrachapada..

 

 

 

 

 

 

 

 

Man Ray, Cadeau


Apuntes sobre
dadaísmo

Baldomero Hernández*


Alrededor de 1830 en Francia la llamada Bohemia propuso un espíritu de miseria, sueño y libertad, y con ello la posibilidad de aspirar a todo, a tener todos los caminos abiertos. Posteriormente (1860-70) surge la Fantasía como movimiento que se opone a todo pensamiento oficial. De ahí se enarbola la idea de rebelión y repulsa. Mallarmé, Verlaine y Rimbaud recibieron gran influencia de ello al concebir su obra literaria. Otros movimientos tuvieron también un carácter de rebelión contra el orden establecido. El artista asume una actitud de choque tanto en su vestimenta como en sus acciones personales con la idea de perturbar la tranquilidad apelando al escándalo. Bajo este preámbulo aparece el movimiento DADA (1916), que nació durante la primera Guerra Mundial e irrumpe en la escena intelectual en varios países simultáneamente, en especial en aquellos que habían participado en la guerra, Francia e Inglaterra. Tanto vencedores como vencidos rechazarían por igual el derrumbe de los valores occidentales que producirán además una desmoralización y un derrotismo que caracterizará a la rebelión DADA.

El dadaísmo se lanza contra los fundamentos mismos del pensamiento, poniendo en duda el lenguaje, la coherencia y las formas de expresión artísticas de entonces. Las palabras se convierten en gritos y aullidos; se prefieren los objetos encontrados casualmente, los desechos. Se rompen todas las reglas con la idea de “empezar de nuevo”. El movimiento integra poetas, escritores, pintores y músicos entre los que destacan Tristán Tzara, Jean Arp, Max Ernst, Giacometti y otros muchos que se reunían en un café de Zurich, Suiza llamado el “Cabaret Voltaire”.

El movimiento pronto va a tener adeptos en otros países, principalmente en Alemania. Algunas aportaciones que podemos mencionar es el empleo de “fotomontajes”utilizados por Hausmann en Berlín. Kurt Schwitters creaba ensamblajes de cartón, madera, alambre y objetos rotos, así como “collages” de diversa procedencia: boletos de autobús o de tranvía, envolturas de quesos, cordeles, colillas, suelas desgastadas, etc. Elaboró además una obra en su casa a la que llamó Merz-Säule. Se trataba de una escultura hecha de bultos y concavidades que tenía la propiedad de crecer como si fuera un organismo vivo. Cada día le agregaba algo creciendo tanto que fue preciso atravesar el techo. En 1934 ya ocupaba dos pisos. Durante la segunda Guerra Mundial la casa fue destruida por un bombardero. En ese entonces Schwitters fue despreciado y ridiculizado por la crítica, sin embargo aún hoy abundan sus imitadores.

Max Ernst, junto con otro artista llamado Baargeld, organizaban exposiciones donde hacían que el público saliera indignado. Una de ellas obligaba a pasar entre unos urinarios, mientras una niña vestida para primera comunión recitaba poemas obscenos, en medio de la sala se levantaba un gran bloque de madera que sostenía una hacha enganchada por una cadena y se invitaba al público a que destruyera aquel objeto a hachazos. Al fondo se encontraba un acuario con agua teñida de rojo, simulando sangre, y en el fondo yacía un despertador junto a un brazo femenino, mientras que en la superficie flotaba una cabellera de mujer. En las paredes colgaban varios collages de diversos artistas cuyo contenido provocaban malestar entre los espectadores. Durante varias ocasiones el público intentó saquear el lugar, hasta que días más tarde la exposición fue prohibida.

Marcel Duchamp
fue otro artista que bajo el influjo del Dadaísmo realizó un trabajo sumamente atrevido. En 1913 concibió una obra a partir de una rueda de bicicleta, colocada sobre un taburete de cocina. En 1915 presentó en Nueva York un urinario de loza puesto al revés y que llamó “Fontaine”. El objeto fue rechazado con indignación. Este tipo de obra, que el llamó READY-MADE superó, por el desconcierto provocado, lo que los dadás habían realizado. Por el solo hecho de titularlos y firmarlos confería a los objetos la dignidad de obra de arte. De esta manera pretendía acabar con el mito del creador y en general de una estética que se consideraba ya caduca.

Otro artista que no podemos dejar de mencionar es Man Ray, notable pintor que puso también en tela de juicio el sentido del arte, realizando a partir de 1915 un conjunto de obras que llamó “objetos de mi afecto”, como la titulada “Cadeau” que consistía en una plancha en cuya base salen algunos clavos, o la obra llamada “La puericultura II”, que consiste en una base cilíndrica de bronce en cuya parte superior sobresale una mano color verde.

El movimiento DADA vendría a conformar un ambiente propicio para que surgieran otras grandes corrientes, como el Surrealismo, y sobre todo propuso una nueva definición del arte occidental al romper con los esquemas tradicionales integrando objetos del entorno cotidiano dentro de los medios de expresión plásticos.
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*Baldomero Hernández (1961) Pintor radicado en Monterrey N.L. Premio de adquisición en la Segunda Bienal de la Plástica Joven 1996, Premio Salón de noviembre 1997.