Alrededor de 1830 en
Francia la llamada Bohemia propuso
un espíritu de miseria, sueño y libertad, y con ello
la posibilidad de aspirar a todo, a tener todos los caminos abiertos.
Posteriormente (1860-70) surge la Fantasía como
movimiento que se opone a todo pensamiento oficial. De ahí
se enarbola la idea de rebelión y repulsa. Mallarmé, Verlaine
y Rimbaud recibieron gran influencia de ello al concebir su obra literaria.
Otros movimientos tuvieron también un carácter de rebelión
contra el orden establecido. El artista asume una actitud de choque tanto
en su vestimenta como en sus acciones personales con la idea de perturbar
la tranquilidad apelando al escándalo. Bajo este preámbulo
aparece el movimiento DADA (1916),
que nació durante la primera Guerra Mundial e irrumpe en la escena
intelectual en varios países simultáneamente, en especial
en aquellos que habían participado en la guerra, Francia e Inglaterra.
Tanto vencedores como vencidos rechazarían por igual el derrumbe
de los valores occidentales que producirán además una desmoralización
y un derrotismo que caracterizará a la rebelión DADA.
El dadaísmo se lanza contra los fundamentos mismos del pensamiento,
poniendo en duda el lenguaje, la coherencia y las formas de expresión
artísticas de entonces. Las palabras se convierten en gritos y
aullidos; se prefieren los objetos encontrados casualmente, los desechos.
Se rompen todas las reglas con la idea de empezar de nuevo.
El movimiento integra poetas, escritores, pintores y músicos
entre los que destacan Tristán Tzara,
Jean Arp, Max
Ernst, Giacometti y
otros muchos que se reunían en un café de Zurich, Suiza
llamado el Cabaret Voltaire.
El movimiento pronto va a tener adeptos en otros países, principalmente
en Alemania. Algunas aportaciones que podemos mencionar es el empleo de
fotomontajesutilizados por Hausmann en
Berlín. Kurt Schwitters creaba
ensamblajes de cartón, madera, alambre y objetos rotos,
así como collages de diversa procedencia: boletos de
autobús o de tranvía, envolturas de quesos, cordeles, colillas,
suelas desgastadas, etc. Elaboró además una obra en su casa
a la que llamó Merz-Säule. Se trataba de una escultura hecha
de bultos y concavidades que tenía la propiedad de crecer como
si fuera un organismo vivo. Cada día le agregaba algo creciendo
tanto que fue preciso atravesar el techo. En 1934 ya ocupaba dos pisos.
Durante la segunda Guerra Mundial la casa fue destruida por un bombardero.
En ese entonces Schwitters fue
despreciado y ridiculizado por la crítica, sin embargo aún
hoy abundan sus imitadores.
Max Ernst, junto con otro artista
llamado Baargeld, organizaban exposiciones
donde hacían que el público saliera indignado. Una de ellas
obligaba a pasar entre unos urinarios, mientras una niña vestida
para primera comunión recitaba poemas obscenos, en medio de la
sala se levantaba un gran bloque de madera que sostenía una hacha
enganchada por una cadena y se invitaba al público a que destruyera
aquel objeto a hachazos. Al fondo se encontraba un acuario con agua teñida
de rojo, simulando sangre, y en el fondo yacía un despertador junto
a un brazo femenino, mientras que en la superficie flotaba una cabellera
de mujer. En las paredes colgaban varios collages de diversos artistas
cuyo contenido provocaban malestar entre los espectadores. Durante varias
ocasiones el público intentó saquear el lugar, hasta que
días más tarde la exposición fue prohibida.
Marcel Duchamp fue otro artista que bajo el influjo del
Dadaísmo realizó un trabajo sumamente atrevido. En 1913
concibió una obra a partir de una rueda de bicicleta, colocada
sobre un taburete de cocina. En 1915 presentó en Nueva York un
urinario de loza puesto al revés y que llamó Fontaine.
El objeto fue rechazado con indignación. Este tipo de obra,
que el llamó READY-MADE superó,
por el desconcierto provocado, lo que los dadás habían realizado.
Por el solo hecho de titularlos y firmarlos confería a los objetos
la dignidad de obra de arte. De esta manera pretendía acabar con
el mito del creador y en general de una estética que se consideraba
ya caduca.
Otro artista que no podemos dejar de mencionar es Man
Ray, notable pintor que puso también en tela de juicio
el sentido del arte, realizando a partir de 1915 un conjunto de obras
que llamó objetos de mi afecto, como la titulada Cadeau que
consistía en una plancha en cuya base salen algunos clavos,
o la obra llamada La puericultura II, que consiste en una
base cilíndrica de bronce en cuya parte superior sobresale una
mano color verde.
El movimiento DADA vendría a conformar
un ambiente propicio para que surgieran otras grandes corrientes, como el Surrealismo,
y sobre todo propuso una nueva definición del arte occidental al romper
con los esquemas tradicionales integrando objetos del entorno cotidiano dentro
de los medios de expresión plásticos. <
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información sobre arte y cultura
*Baldomero
Hernández (1961) Pintor radicado en Monterrey N.L. Premio de
adquisición en la Segunda Bienal de la Plástica Joven
1996, Premio Salón de noviembre 1997.