Galería Ramis Barquet, Monterrey,
Junio 27-Agosto 31, 2008
Para estas tres artistas el arte es parte de la cotidianeidad.
Sus trabajos, bordando sobre motivos de su entorno, retomando hilos
colgantes, sumando y sobreponiendo niveles traslúcidos de
significado sobre los ya existentes, afirman que la acumulación
y el paso del tiempo generan nuevas posibilidades creativas. Su
obra significa una extensión de sus vidas, una forma de
llegar a conocerse, de saber quienes son y de reinventarse. Coincide
con lo que Helène Cixous ha llamado "escritura femenina",
una escritura desde el cuerpo, desde su interior, desde un lugar
del no-saber, un lugar desde el cual surgen otras formas de representación
que se escapan a lo narrativo, lo definitivo y lo binario, incluyendo
la visión binaria de los sexos y las vivencias genéricas. (1)
La
pintura de Olga Hubard, que tiene un carácter serial, a
la vez nos desestabiliza con respecto a sus referentes. Alude
a formas orgánicas, tanto del cuerpo como de la botánica,
pero de repente parece reflejar sus estructuras interiores, mientras
en otros momentos los retoma como elementos de un patrón
que nunca llega a ser exactamente simétrico pero que tiende
hacia un orden significativo. En todavía otros los
elementos de la naturaleza se combinan con formas laberínticas
más conceptuales que parecen confirmar el carácter
metafórico de todas las construcciones de esta artista.
Cada obra, entonces, significa un viaje de autodescubrimiento
por medio de la percepción, y a la vez una compenetración
con aquellos elementos de su subjetividad a los que la autora ha
dado forma. Navegamos con la mirada entre las múltiples
capas de pintura aplicadas y sobrepuestas, que van sumando alusiones
y construyendo emociones diversas. Es una obra modesta,
evocativa y que invita a la meditación, por la forma en
que convoca al cuerpo y la imaginación.
Si
la obra de Hubard parece abrir ventanas que nos revelan paisajes
de identidad cambiantes, la obra de Sandra Pani también
surge de un proceso de identificación entre el cuerpo y
la naturaleza, sobre todo el árbol. Aquí,
empero, más que invitarnos a penetrar en el bosque, la figura
irrumpe de un fondo texturado, de tono suave, para manifestar la
presencia de árboles, ramas, manos y torsos que a la vez
parecen de repente heridas, teñidas de rojo y negro sobre
una superficie neutra. Recuerdan nuestros flujos y manchas
menstruales, marcando ciclos e improntas que también nos
dirigen en un vaivén entre el interior y el exterior. Anuncian
presencias inconformes, dolorosas, poéticas y a la vez cotidianas.
Estructurados en polípticos, nos ofrecen un abanico casi
infinito de recorridos o narraciones. Aisladas, emanan cierta
fuerza totémica,
que sin embargo se encuentra matizada por su deliberado rechazo
a la contundencia lineal y espacial.
El
trabajo de Pauline Galiana comparte con Pani y Hubard la sensación
de una obra acumulativa o procesual, que se va desarrollando y
creciendo a partir de una impronta o intuición inicial,
pero remite mayormente al entorno de la cultura visual y objetual,
en un tono más lúdico. Incorpora dados, dulces,
y etiquetas - entre otros elementos- para construir modelos que
parecen sistemas orgánicos o máquinas antropomórficas,
reciclando restos y deshechos de obras anteriores. Su producción
en conjunto, entonces, con sus colores fuertes y un manejo de los
elementos visuales que tiene cierta afinidad con el diseño
gráfico, nos desplaza entre lo orgánico y lo mecánico,
ubicando el cuerpo no sólo desde dentro sino como interlocutor
social.
El
diálogo que se entabla entre estas tres autoras en Talkative
Cells (Células parlantes), entonces, invita a una
reflexión sobre las posibilidades de encontrar experiencias
estéticas en la cotidianidad, y transformar y plasmarlas
en estructuras creativas. En su apertura estructural, sus
elementos compartidos y su diversidad, facilitan una compenetración
psicocorporal y una reflexión sobre la multiplicidad que
anula cualquier concepción rígida y dicotómica
del género sexual. Nos convocan a un espacio
de conversación, de encuentro con el otro y con nosotras
mismas, donde las relaciones entre las obras construyen sugerencias
sobre el abordaje de la realidad desde la experiencia femenina,
que son más que una suma de sus partes, abriendo horizontes
no excluyentes hacia nuestro interior y exterior.
Karen
Cordero Reiman
México,
DF, junio 2008
(1) María Carmen África
Vidal Claramente, "Y... ¿Después de la postmodernidad?
La escritura femenina" en Rosa María Rodríguez
Magda y María Carmen África Vidal, eds. Y después
del postmodernismo¿qué? Barcelona, Anthropos,
1998, pp.253-268.
Inauguración:
Viernes
27 de
junio 2008 | 8:00 P.M.
Permanencia:
31
de agosto 2008
Horario galería:
L-V 10:00 A.M. a 6:00 P.M.
Calzada del Valle 407 Pte. Colonia del Valle,
Garza García, N.L. México
Tel. (81) 8356 5151
Textos
e imágenes proporcionados por la galería Ramis Barquet.