>home | inicio
    >textos
    >proyectos
    >net.art
    >contacto 


EN LOS MONASTERIOS TIBETANOS, LA MANO DURA DEL PARTIDO COMUNISTA
 
Por Jill Drew
Washington Post - Servicio Extranjero
Domingo 6 de abril de 2008

 
BIEJING, 5 de abril – Arjia Rinpoche tenía 47 años y era un abad tibetano cuando firmó por primera vez un documento denunciando al Dalai Lama, el líder espiritual budista tibetano.
 
Era 1997, y cerca de 50 trabajadores del Partido Comunista habían venido a su monasterio para conducir lo que es llamada una campaña de "educación patriótica", 45 días de instrucción en la versión china de la historia y un requerimiento a todos los monjes de que firmaran un documento aceptando el dominio chino en Tíbet y rechazaran al Dalai Lama como un "separatista". Para muchos seguidores, esto significa una dolorosa renunciación a la figura central de su religión.
 
 "No era nuestro deseo, ni nuestra idea pero nosotros no teníamos chance" dijo Arjia. "Teníamos miedo".
 
Tales campañas son ahora  características estándar en la vida de los monasterios y conventos tibetanos. Ellas son una de las muchas herramientas que usan los líderes chinos para estrechar el control de la religión cuyo carismático líder, el Dalai Lama de 72 años, es reverenciado en Tíbet, respetado alrededor del mundo y visto en Beijing como una amenaza a la supremacía del partido.
 
Después de las extendidas protestas que barrieron la meseta tibetana el mes pasado, los líderes chinos respondieron con una combinación de arrestos, interrogatorios y vigorosas campañas de educación. Se informó que al menos 8 personas fueron asesinadas en un remoto pueblo de la provincia de Sichuan en una protesta, el jueves, ocurrida por un intento de forzar a los monjes a participar en una campaña de educación.
 
Los monasterios alrededor de Lhasa, la capital tibetana, permanecen cerrados por cuarta semana, y una mujer que respondió el teléfono, pero no quiso dar su nombre, en la oficina de asuntos religiosos de Tíbet, dijo que era porque los monjes estaban "tomando algunas lecciones".
 
Para los budistas tibetanos, las campañas de educación socavan el núcleo de sus creencias y son una odiosa humillación. Para los chinos, las campañas se reducen a un simple juramento de lealtad.
 
 "El gobierno controla todas las religiones en China muy estrechamente, tanto el Taoísmo, el Budismo y el Cristianismo" dijo Kang Xiaoguang, un profesor de política y economía regional de la Universidad Renmin de Beijing. "El gobierno no tiene sólo el objetivo del budismo tibetano. Por el contrario, hace grandes concesiones al budismo tibetano sobre otras religiones".
 
Esa perspectiva junto con la opinión de que China ha invertido el equivalente a millones de dólares en el desarrollo económico de Tíbet, es la columna vertebral de la posición de China de que Tíbet ha sido bien tratado por Beijing. Pero los monjes dicen que aquellos que no aceptan los términos de China son despojados de sus hábitos y expulsados permanentemente de sus monasterios. Si ellos protestan, pueden ser encarcelados y torturados.
 
Arjia, quien huyó a los Estados Unidos en 1998, dijo que ese destino era bien conocido por los 700 monjes de su comunidad, el monasterio Kumbum en la provincia de Qinghai en el límite de Tíbet, cuando ellos se reunieron para un encuentro final, después de 45 días de estudio patriótico.
 
Las sesiones de estudio no habían sido arduas, recordó Arjia, quien había vivido la dureza de la Revolución Cultural china y pasado 16 años en campos de trabajo. En 1997, cuando las lecciones sobre las glorias de China y la memorización de los eslóganes del partido se volvían demasiado aburridas, los trabajadores del partido a menudo mataban el tiempo, conversando sobre los problemas de cada día. Los trabajadores estaban un poco más cómodos en el monasterio Kumbum porque Arjia había estado tratando con los comunistas en un intento de proteger su monasterio de un control político más estricto.  Pero ahora la campaña estaba concluida, los trabajadores necesitaban firmas y testimonios para probar a sus jefes que Kumbum era un monasterio "patriótico".
 
Como abad, Arjia recordó, él se unió a los oficiales del partido, sentado detrás de una mesa al frente de la sala. Uno por uno, los monjes fueron animados a pararse y leer sus ideas sobre las lecciones que habían recibido. Estaba entendido que ellos debían seguir la línea del partido para evitar problemas.
 
 "Nosotros tenemos un dicho: ´cierra un ojo, abre un ojo", dijo Arjia. "Fue muy difícil denunciar a Su Santidad delante de otros monjes. Si tu puedes evitar decir su nombre, se considera que eres un héroe""
 
Evitar la directa confrontación sobre el Dalai Lama se ha vuelto casi imposible en Tíbet; ciertamente el mes pasado, pero en general en los dos últimos años desde que el hombre de palabras duras Zhang Qingli, tomó el cargo de secretario del partido en la Región Autónoma Tibetana. Él ha llamado al Dalai Lama "lobo en hábitos de monje, un diablo con rostro humano pero corazón de bestia" y rechaza a los partidarios del exilado líder como la "escoria del budismo".
 
El jueves, Zhang ordenó no sólo a los monjes, sino a los estudiantes, a los trabajadores del  gobierno y a la gente de negocios a través de Tíbet, participar en sesiones de educación patriótica y firmar denuncias contra el Dalai Lama. Las lecciones afirman que China liberó al Tíbet de un feudalismo opresivo en los 50 y en palabras de Zhang de una "conspiración internacional hostil para occidentalizar y dividir nuestro país nunca ha cambiado".
 
Un diplomático que participó en un tour por Lhasa los días 28 y 29 de marzo, arreglado por el gobierno chino, dijo que los oficiales locales no respondían preguntas directas sobre si las subyacentes tensiones sociales, incluido el resentimiento sobre las campañas de educación y la difamación del Dalai Lama, ayudaron a que estallara la violenta protesta en la capital del Tíbet el 14 de marzo. Hablando a condición de anonimato por la sensibilidad que rodeó al viaje, el diplomático dijo que los oficiales insistieron que el único problema en Tíbet era que un pequeño grupo de "separatistas" había incitado a la gente a causar disturbios y que los monjes necesitaban mayor educación.
 
Un monje de 27 años, entrevistado a condición de que su nombre no fuera usado, huyó del monasterio de Tashi Lumpo en la ciudad tibetana de Shigatse, en setiembre de 2006 porque después de 14 años en el monasterio, él había tenido suficiente dominio de China. "Yo sentí todo el tiempo que eso era mentira" dijo. "Por un lado ellos estaban diciéndonos que nos daban toda la libertad religiosa, pero por otro, no se nos permitía honrar a nuestro maestro principal o siquiera conservar su foto. Yo no pude soportar más todas esas alteraciones y amenazas del gobierno. Incluso un mínimo error político podía llevar a la prisión".
 
En 1993, los monjes participaban en su primera sesión de educación guiada por el partido. Él no tuvo que firmar una denuncia esa vez pero tuvo que condenar al Dalai Lama en frente de sus compañeros monjes. "Tuve que ser muy activo, tenía que probar que yo era realmente patriótico, entonces pude pasar el examen" dijo. "En orden de quedarme en el monasterio, lo hice. Yo sé claramente que los otros monjes no lo hicieron desde su corazón y yo tampoco".
 
Las campañas se intensificaron en 1995 después que China nombró a su propio Panchen Lama, la segunda figura más reverenciada en el budismo tibetano, y el Panchen Lama reconocido por el Dalai Lama desapareció. Cerca de 200 de los 800 monjes en el Tashi Lhunpo fueron encarcelados después de rechazar la opción china, y los otros tuvieron que sentarse para recibir clases de "educación patriótica" dos veces al año, durando cada sesión cerca de dos meses. Desde entonces, a los monjes se les ha requerido asistir a clases dos veces a la semana.
 
 "Hubo demasiadas actividades motivadas políticamente" dijo el monje de 27 años que ahora vive con otros miles en Dharamsala, India, cerca de la sede del Gobierno en el Exilio del Dalai Lama. "Yo no me podía concentrar en mis estudios religiosos".
 
Los maestros son un elemento esencial en las muchas formas de la práctica budista. El primer voto tomado por los monjes y las monjas es "nunca abandonar lo que dice tu maestro" dice Matteo Pistono, director ejecutivo de la Organización para la Cultura y el Arte Tibetano, en Washington. "Tú nunca le puedes dar la espalda a tu maestro principal".
 
El Dalai Lama es el principal de esos maestros, entonces las denuncias requeridas por las campañas chinas, socavaban completamente el primer principio del estudio budista. "Adherir a la posición política está directamente contradiciendo los votos de lealtad" dijo Pistono. "Golpea justo en la propia identidad de los tibetanos".
 
Tsering Wangdu Shakya, un profesor de la Universidad de British Columbia, dijo que tantos monjes han huido en las pasadas cinco décadas que no hay más altos monjes viviendo en el Tíbet mismo. Eso hace casi imposible pasar el núcleo de las enseñanzas budistas y proporciona poca amortiguación entre los oficiales chinos que controlan los monasterios y los jóvenes monjes cada vez más inquietos, que intentan estudiar allí. Esas condiciones, dijo, son las que alimentan "la inestabilidad social y crean la tensión en Tíbet".
 
Los investigadores Zhang Jie y Liu Liu contribuyeron a este informe.


© 2008 // laberintos